El juego de las PASO: los votos que no aparecen y condicionan el escenario en Provincia
Las negociaciones para eliminar las Primarias están por ahora empantanadas, por razones políticas pero también económicas. El impacto en la Provincia es central: afecta al peronismo, pero también tiene implicancias para LLA.

Por Andrés Lavaselli – Agencia DIB
La política bonaerense entró en una especie de letargo, posiblemente una de esas calmas breves que preceden a los temporales, a la espera de una definición indispensable para ordenar el escenario: ¿habrá o no habrá PASO? Un viejo criterio -nunca legislado- indica que es una certeza que debería aparecer antes de que termine 2026, porque está contraindicado cambiar reglas el mismo año en que se vota. Pero al gobierno, que quiere eliminar esa elección y navegaba con la semi certeza de que lo lograría, la negociación se le empantanó hace dos semanas.
“Los gobernadores quieren certezas. Pero no cualquier certeza, o no de cualquier interlocutor. Necesitan el compromiso de bien arriba y eso no termina de llegar”. La definición pertenece a un legislador nacional bonaerense de la oposición, que tiene un rol importante en el armado de un frente electoral en la provincia. Las referencias son cristalinas: no alcanza con las promesas que está haciendo el jefe de Gabinete, Diego Santilli, de no entorpecer el armado electoral de los aliados en las provincias. Lo que están pidiendo es un ok más claro de Karina Milei.
Esa incertidumbre explica en superficie el problema que está teniendo la Casa Rosada para lograr el apoyo que hasta hace dos semanas creía tener seguro para eliminar o suspender las PASO. ¿Pero qué pasó en el fondo? ¿Por qué se trabó un plan que los mandatarios “dialoguistas” también necesitan para asegurarse, en la enorme mayoría de los casos, que la oferta libertaria no los debilite al punto de perder no ya con una lista que represente a la Casa Rosada, sino con el peronismo de sus distritos, la verdadera amenaza que los desvela?
No hay razones únicas, sino un mix de motivos. Por un lado, los gobernadores intuyen que el humor social no está en un momento favorable para el gobierno -aunque el índice de Confianza de la Di Tella subió este mes- y eso les da menos incentivos para colaborar. Y a eso suman señales de cierta debilidad política y desorden interno en el Ejecutivo. La medida para fomentar los créditos hipotecarios que hizo Luis Caputo es un ejemplo que citan al respecto.El esquema utilizado -vía el FGS de Anses, creado con la estatización de las AFJP- es calcado de un kit que lanzó en 2009 Cristina Kirchner y contradice, punto por punto, el manual de economía libertaria de Javier Milei. Pero no solo eso: el ministro habló explícitamente de “justicia social” en la conferencia de prensa en la que hizo el anuncio. ¿Era necesario mencionar el concepto que mil veces atacó el presidente? ¿Hay ruido en la cúpula del poder libertario? Son preguntas que resuenan en los despachos de los aliados del interior.
Milei consiguió un triunfo importante con la votación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la Inocencia Fiscal 2,. Pero esas victorias solo confirmaron la cautela de los aliados: hasta fin de año, todo lo que se vote en el Congreso requerirá una negociación específica, que elevará el costo del apoyo que requiera para lograrlas. Incluidas las PASO.
Una provincia en vilo
La incertidumbre nacional convención a Karina Milei de enviar señales a los gobernadores de que el juego será “suave” en sus distritos. “El único objetivo irrenunciable es que reelija el Presiente”, explican en su entorno. El plan, se ha contado acá, es que Milei llegue a la elección sin un test previo que pueda complicarlo, como le ocurrió a Mauricio Macri en 2019 y al mismo tiempo dificultar un acuerdo en el peronismo.
Pero mientras Karina testea si logra destrabar la negociación, el escenario se congela en la provincia, donde la vigencia o no de las primarias un dato central, pero por un motivo adicional: si esas elecciones se conservan en Nación, aquí también se harán, lo que minimiza la posibilidad de un desdoblamiento electoral, sencillamente porque no darían los tiempos políticos para implementarlo.
Santilli mira con atención. El jefe de Gabinete mantiene su juego ambiguo: Karina lo sumó a una recorrida por CABA junto a Pilar Ramírez, lo que alimenta las versiones sobre una candidatura en ese distrito. Pero a la vez, él ordenó armar equipos técnicos en la Provincia.
En paralelo, en el mundo libertario volvió a circular la versión de que Santiago Caputo cree que lo mejor que le podría pasar a Milei es que Axel Kicillof adelante las elecciones distritales -cosa que hará la mayoría de los gobernadores- y que el peronismo se quede con el triunfo. ¿Perder la Provincia, algo deseable? En todo caso, un trago amargo en pos de un objetivo mayor: activar el “voto miedo” que le de un triunfo bonaerense a LLA en la elección presidencial. Es, en el fondo, la reedición de lo que ocurrió el año pasado, cuando el peronismo ganó en septiembre pero perdió en octubre. Salvedad importante: la llave para todo eso la tiene Axel Kicillof, que define por decreto la fecha de los comicios. Santilli, otra vez, pone atención: si el gobernador desdobla, tiene más incentivos para jugar en la Ciudad, aunque eso implicaría detonar un acuerdo LLA-PRO también en PBA.
En las mesas de arena del peronismo también circulan versiones sobre las primarias. Allí, por ahora, cada cual atiende su juego. Kicillof, que no quiere negociar nada hasta marzo, ajusta los detalles del lanzamiento de su mesa federal en Avellaneda. Y mientras envía señales al círculo rojo: a su paso por el Council of Americas, que se reveló acá el sábado pasado, ahora se suma el dato de que envió a su ministro de Economía, Pablo López, a Nueva York, hablar con acreedores de la Provincia. El mensaje fue de certeza sobre el cumplimiento de compromisos.
Sergio Massa sumará señales sobre su voluntad de competir en los próximos días, pero a si lado advierten: “no se puede permitir una tercera derrota”. Conclusión: pasará tiempo antes de cualquier confirmación, porque hay allí una necesidad de medir con precisión el nivel de apoyo eventual. “Siempre queda la opción de jugar como “king maker”, un rol que le encanta”, advierte alguien que lo conoce mucho. ¿Y Cristina? Sin candidato propio a la vista, el objeto de seducción de Massa y de recelo de Kicillof. En el MDF temen que con o sin PASO, ella de todos modos no dé una interna en el peronismo. “Se expone a que Axel concentre el voto peronista anti kirchnerista y ni mileísta”, dicen. Y agregan: “nunca habilitó una interna, salvo la de Massa contra Juan Grabois, y en ese caso solo fue para legitimar a Sergio”.