Pardo, el pequeño pueblo bonaerense que celebra 150 años entre historias de Borges y Bioy Casares
El paraje, ubicado en el partido de Las Flores y habitado por unas 200 personas, prepara una gran celebración para el 19 y 20 de septiembre. Sus calles y establecimientos guardan parte de la historia de una de las amistades más importantes de la literatura argentina.

Pardo es un pequeño pueblo rural del partido de Las Flores que está a punto de celebrar sus 150 años de historia. Con apenas unas seis cuadras y alrededor de 200 habitantes, el lugar conserva una identidad marcada por la tranquilidad, la vida comunitaria y, también, por una historia vinculada con algunos de los nombres más importantes de la literatura argentina.
Es que por Pardo pasaron Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, protagonistas de una amistad que se extendió durante décadas y que dio lugar a algunas de las grandes obras de la literatura hispanoamericana. También estuvo vinculada al lugar Silvina Ocampo, esposa de Bioy Casares, y el entorno cultural que tuvo como uno de sus principales espacios de encuentro al denominado Grupo Sur.
La historia cuenta que Bioy Casares padre tuvo su campo en la zona y que Adolfo regresó durante buena parte de su vida a Pardo junto a Silvina Ocampo y Borges.
En ese contexto rural se desarrollaron encuentros y conversaciones que quedaron asociados a la historia literaria argentina. Allí también surgieron algunas de las colaboraciones entre Bioy Casares y Borges, quienes incluso utilizaron los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch para firmar distintos trabajos.
Un pueblo con historia propia
Pardo cumple 150 años y buena parte de su historia fue recuperada por la profesora Nora Genaro, quien investigó los orígenes de la localidad y de sus instituciones.
Genaro escribió el primer libro dedicado a la historia del club local, creado en 1920, utilizando numerosas actas originales. También realizó investigaciones sobre los distintos parajes de la zona y documentó sus fechas de inauguración.
Además, fue quien impulsó la denominación de las calles de Pardo con nombres de árboles: Los Pinos, Las Acacias, Los Plátanos, Las Palmeras y Los Cipreses.
A sus más de 80 años, continúa recorriendo las calles del pueblo y compartiendo historias que durante años transmitió también desde la escuela local.
Un destino para desconectarse
La tranquilidad de Pardo también convirtió al lugar en una alternativa para quienes buscan turismo rural y comunitario, lejos del ritmo de las grandes ciudades.
Entre las propuestas se encuentra Yamay Ecoturismo, un emprendimiento orientado a la educación sobre vida sustentable y que cuenta con cuatro yurtas para alojamiento.
También forman parte de la oferta turística las Cabañas Ángel Viejo, la Casa de Campo La Palmera y la Chacra Don Julio, entre otros establecimientos.
La gastronomía tiene sus propios puntos de referencia, como La Pulpería, instalada en una antigua estación de YPF y decorada con una colección de teléfonos de distintas épocas y otras antigüedades.
A ella se suman Ayres de Pardo, el Almacén La Terminal, el Almacén Casa Lamaro y De García.
Mientras tanto, se encuentra en instalación el primer parador de camping de la localidad y avanza la restauración del histórico hotel Casa Bioy.
Los lugares que conservan la memoria
Entre los sitios que forman parte del patrimonio de Pardo se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892 y vinculada a una donación realizada por la familia Bioy.
La familia también estuvo relacionada con la donación del terreno para la escuela y el predio del club.
En la antigua estación ferroviaria funciona actualmente el Museo y Biblioteca Adolfo Bioy Casares, otro de los puntos centrales para conocer la relación del escritor con la localidad.
A pocos kilómetros, en medio del campo, también puede visitarse el antiguo Puente de Hierro sobre el Canal 11.
Un pueblo que conserva su ritmo
“Es un pueblito muy chiquito donde la gente de los campos de alrededor se reúne y para ellos se brindan todas las necesidades”, cuenta un vecino al describir la vida cotidiana de Pardo.
La bicicleta, las puertas abiertas, la seguridad y hasta el tradicional fiado forman parte de una dinámica que, según los propios habitantes, todavía se mantiene.
En los últimos años, además, algunas personas eligieron instalarse allí y desarrollar sus emprendimientos en busca de una vida más tranquila.
Pardo se prepara para festejar
El aniversario número 150 tendrá su celebración central durante el fin de semana del 19 y 20 de septiembre, con actividades previstas en la Plazoleta Pablo Lamaro.
El programa incluirá música, desfile, feria, juegos campestres y distintas propuestas para vecinos y visitantes.
Pardo se encuentra a unos 40 kilómetros de la ciudad de Las Flores, a aproximadamente 3 kilómetros de la Ruta Nacional 3, a la altura del kilómetro 223.
Con su historia ligada a la literatura argentina, su patrimonio y una forma de vida que conserva rasgos de otros tiempos, el pequeño paraje se prepara para celebrar un aniversario especial y abrir sus puertas a quienes quieran conocer uno de los rincones más particulares de la provincia de Buenos Aires.