Panorama bonaerense: La trama política de la muerte del Indio: un funeral de Estado que tiene en vilo a la dirigencia

Axel Kicillof volvió a hablar con Máximo Kirchner, a raíz de la muerte del cantante. Los riegsos de involucrarse en el velorio público contra la distancia poco empática de Milei. Las tensiones internas que continúan en el peronismo, ahora en torno a un episodio sobre IOMA.

Por Andrés Lavaselli – DIB

La muerte de Carlos “Indio” Solari fue un golpe en el alma a esa especie de país dentro del país que es la tribu ricotera, un colectivo al que el músico con su poesía le regaló un tesoro identitario: un idioma contra la resignación -la definición es de Fernando Rosso- que lo ayudó a sobrevivir a las promesas incumplidas de la democracia. Y por eso mismo, la parida de Solari generó una reacción social de tal magnitud que se transformó en un hecho político importante, que metió la agenda en un segundo plano del que probablemente no emerja hasta después del mundial.

Para Axel Kicillof es una cuestión de Estado: desde que supo que el Indio había fallecido se puso personalmente a seguir el caso. Su ministro de Seguridad, Javier Alonso, coordinó con el abogado de la familia Solari todo el operativo en la casa de Parque Leloir y ahora está a cargo de la seguridad en las exequias públicas que se realizarán en Avellaneda, un desafío crítico porque se esperan decenas de miles de personas y los riesgos son altos. El fallido funeral de Diego Maradona es la imagen que atormenta al gobierno.

El episodio política más llamativo de la reacción a la partida del Indio fue la vuelta al diálogo de Axel Kicillof y Máximo Kirchner. El líder camporista fue introducido hace años en el círculo íntimo del cantante por su biógrafo, el periodista y escritor Marcelo Figueras, y construyó una relación de amistad estrecha con el Indio, su mujer Virginia y su hijo Bruno. En este contexto complicado, funcionó como mediador de la familia con el mundo exterior, especialmente ante el poder político. Validó propuestas, definió prioridades, descartó opciones.

Enfrascados en una pelea interna por el poder, el gobernador y Kirchner no hablaban hace meses. Si la asunción de Kicillof como presidente del PJ los hizo quebrar ese silencio. Muerto, el Indio logró lo que medio peronismo estaba pidiendo: que se llamen. La conversación no fue una sola, sino que hubo varias. Desde el modo de evitar desbordes en el momento de sacar el cuerpo de su casa, hasta la definición final del lugar dónde realizar las exequias, todo fue conversado y coordinado entre ellos.

Por supuesto, ese acercamiento no resuelve la querella política de fondo, ni mucho menos. Pero fuentes al tanto del tono que se usó contaron que “hablaron como si no hubiese pasado nada entre ellos, como antes de la pelea”. Las mismas fuentes aclaran que fue un contacto donde primó “el contenido humano” por sobre otras consideraciones. Pero también es cierto que la política está hecha por personas y que a veces esos acercamientos descongelan relaciones y propician diálogos. Se verá.

Una de las definiciones centrales del diálogo Kicillof-Kirchner fue establecer el lugar del velorio público. La elección final -un polideportivo en Avellaneda- involucró a un tercer actor, el intendente de esa ciudad, Jorge Ferraresi, a quien su aliado el gobernador y el diputado, de quién está distanciado, sumaron al diálogo. Ferraresi busca una candidatura a gobernador y también eso juega en su necesidad de que todo salga bien. La exclusión del estadio de Racing como sede obedeció a la voluntad de evitar una sobreexposición de Claudio “Chiqui” Tapia.

Milei, el gobierno nacional, quedaron descolocados con lo que pasó. Culturalmente ajeno a mundo ricotero -se difundió un posteo de 2017 en el que llama “comunista” a Solari ¡y rechaza que Donald Trump sea liberal! – el Presidente se mantuvo en silencio, mientras Martín Menem negaba el uso del Congreso para realizar la despedida pública, ante un pedido del bloque que integra Máximo Kirchner. Menem adujo que el edificio no reúne las características de infraestructura necesarias.

Después, con miles y miles lanzados espontáneamente a plazas de todo el país para rendir su homenaje, hubo intentos del gobierno de mostrar más empatía. Pero fue imposible: ni siquiera tenían los teléfonos correctos: Alejandra Monteoliva se los pidió a Alonso para ofertar Tecnópolis como variante, pero el ministro no quiso quedar en el medio de un diálogo improbable. En el aire quedó flotando la idea de que no quisieron quedar pegados a un personaje público como Solari, que no tiene fotos con políticos a excepción de Cristina Kirchner.

En La Libertad Avanza y sus aliados circularon lecturas diversas. Algunos destacan que Milei nunca tuvo simpatía por Solari ni por lo que representa. «Cambiar ahora lo hubiese expuesto a mostrarse como un oportunista», dicen un dirigente que sostiene esa lógica. Pero otros, sobre todo aliados, creen que muchos de los jóvenes pobres del Conurbano que lo votaron en 2023 son ricoteros y que habría que haber mostrado algo más se sensiblidad con ellos. «Es el electorado que nos singularizó como una derecha distinta, y en el que estamos perdiendo fuerza porque no le llega la mejora de la economía», dicen esa lectura.

Una convocatoria muy comentada

Un episodio legislativo indica que más allá de la sintonía “humanitaria” entre Axel y Máximo por el Indio, la pelea de facciones en el peronismo que ellos expresan sigue intensísima. O al menos eso piensan en Gobernación de una convocatoria a una sesión especial en la cámara de Diputados para discutir la situación del IOMA, la obra social de la Provincia, que incluye además un llamado al presidente de su directorio, Homero Giles, para que concurra a dar explicaciones en persona al parlamento.

La movida se originó en un acuerdo opositor -el radical Diego Garciarena y el PRO Alejandro Rabinovich trabajaron en conjunto- y para llevarla a la práctica el lunes, como está previsto, se necesita una mayoría exigente de 47 manos. Todo el antikirchnerismo debería sumarse, incluyendo a los libertarios “blue” de Fernando Rozas. Improbable. Más allá de desenlace, el kicillofismo pone el foco en otra cosa: creen que detrás de la movida existe la una jugada del camporismo para exponer al gobernador en un tema de alta sensibilidad social.

En ese contexto, Alejandro Di Chiara, el insaurraldista que preside diputados, aduce que llamó a sesionar porque el reglamento interno lo obliga a hacerlo. Y por lo bajo asegura que va a trabajar para que no haya quórum. Pero en el palacio legislativo llamó la atención la celeridad para responder al pedido de sesión, hecha el lunes y concedida el jueves. Hay quien apunta a otro actor: Facundo Tignanelli, mano derecha de Máximo, presidente del bloque de FP. Dicen que fue él quien fogoneó el pedido y alentó a Di Chiara a responderlo rápido. El problema de esa lectura es que Tignanelli forma parte de La Cámpora que Giles Salvo que se trate de una interna dentro de la interna. Nadie lo confirma, aunque hay antecedentes cercanos de fricción entre Tignanelli y el presidente de IOMA.

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