Isaías García, el pibe de Olavarría que llegó a Boca y aprendió a vivir su sueño día a día


Una entrevista de El Canal de Boca – Producción para En Línea: Fabricio Lucio

La noticia de que había quedado en Boca Juniors llegó por teléfono. Para Isaías García fue una de esas llamadas capaces de cambiarlo todo. Cuando se lo contó a su familia, la emoción fue inmediata.

“Una emoción terrible, una cosa de loco. No lo podían creer”, recordó durante una entrevista en “Vamos Los Pibes”, donde repasó parte del camino que lo llevó desde Olavarría hasta uno de los clubes más grandes del fútbol argentino.

Su llegada se produjo a partir de una prueba surgida después de un torneo que Boca disputó en Racing, la Copa Estrellita. A partir de aquella oportunidad comenzó una nueva etapa que no estuvo marcada solamente por el fútbol. También significó aprender a vivir lejos de su casa y adaptarse a una rutina completamente diferente.

La pensión se convirtió rápidamente en una parte central de esa experiencia. “La pensión te brinda todo. Es como nuestra casa, nuestra segunda casa”, explicó Isaías. Y detrás de esa frase aparece también un sentimiento de pertenencia que fue construyendo con el tiempo: “Al club no le podés fallar porque te dan todo”.

La vida cotidiana también lo obligó a crecer. Acostumbrado a que su mamá hiciera muchas de las cosas en su casa, tuvo que empezar a ocuparse de sí mismo. “Ahora yo me acostumbré a hacerme las cosas. Cuando yo estaba en mi casa, me la hacía todo mi mamá… ahora lo hago todo yo solo”, contó.

En ese proceso, la familia continúa ocupando un lugar fundamental. Su hermano mayor es una de las voces que lo acompaña desde lejos y que, según Isaías, siempre intenta mantenerlo conectado con sus raíces. “Me dice que siempre me acuerde de dónde vine, que haga todo el esfuerzo y nada, que todo llega”, relató.

Dentro de la cancha también está aprendiendo. Reconoce que todavía tiene aspectos de su juego para mejorar y señala que una de las dificultades que más le costó fue aprender a aguantar la pelota. Su estilo, en cambio, aparece asociado a la velocidad y la explosión: “No soy mucho de aguantar, pero sí de venir a buscar la pelota y para afuera”.

A la hora de hablar de referentes, no duda en mencionar a Julián Álvarez, especialmente por su capacidad para correr y su intensidad. “Soy muy explosivo, corro mucho”, explicó, encontrando en el delantero una referencia para una de las características que busca potenciar en su propio juego.

Pero si hay algo que Isaías parece tener claro es que no quiere vivir adelantado. No habla demasiado del futuro ni se queda imaginando todo lo que podría suceder. Prefiere concentrarse en el presente. “Nunca [pienso en el futuro], solo hoy. Claro, disfruto, disfruto el día a día”, afirmó.

Esa mirada también aparece cuando habla de confianza. Para él, es uno de los elementos fundamentales para poder avanzar: “Confianza, solo confianza. Y que las cosas te van a salir”. Una idea que resume buena parte de una etapa en la que todavía está aprendiendo, creciendo y descubriendo hasta dónde puede llegar.

Y, como todo pibe que sueña con jugar en Primera, también existe una escena que ya imaginó. Le preguntaron a quién le gustaría hacerle su primer gol. La respuesta llegó sin dudar: River. Y no de cualquier manera: “De cabeza”. Después, claro, vendría el festejo: “Se grita a morir”.

Por ahora, Isaías no quiere apurarse. Hay entrenamientos, partidos, aprendizajes, compañeros y una vida nueva que todavía está descubriendo. Atrás queda Olavarría; adelante, un camino que recién empieza. Y en el medio, una certeza que parece acompañarlo: disfrutar el día a día y no olvidar nunca de dónde viene.

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