Ascensión del Señor y LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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A esta solemnidad nos referimos cuando rezamos el Rosario en el Segundo misterio Glorioso. Cuarenta días después de la Pascua, antes de ascender, los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaron. Jesús se acercó y les dijo: “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de la era «. (Mateo 28: 16-20) Dice el Catecismo de la Iglesia católica: “La elevación de Jesús en la cruz
significa y anuncia su elevación mediante su Ascensión al cielo, y de hecho la inicia. Jesucristo, el único sacerdote de la nueva y eterna Alianza, entró, no en un santuario hecho por manos humanas. . . sino al cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros. Allí Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio, porque vive siempre para interceder por los que se acercan a Dios por
medio de él”.


Dijo el Papa Francisco: “La Ascensión de Jesús al cielo constituye el fin de la misión que el Hijo ha recibido del Padre y el inicio de la continuación de esta misión por parte de la Iglesia, que durará hasta el final de la historia y gozará de la ayuda del Señor resucitado.” Cristo también está con la Iglesia “hasta el fin de los tiempos” de otras maneras: está presente a través de la Palabra, en cada prójimo
y de manera única en la Sagrada Eucaristía.


Este día se celebra también la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, -instaurada por el Papa San Pablo VI en 1967, tras el Concilio Vaticano II-, cuyo tema es “Preservar las voces y rostros humanos” . Ante los desafíos de la Inteligencia Artificial (IA) y los nuevos retos de la comunicación, en su Mensaje para esta Jornada el Papa León XIV señala: “El rostro y la voz son rasgos únicos y distintivos de cada persona. El desafío no es tecnológico sino antropológico. Renunciar al proceso creativo y ceder a las máquinas nuestras funciones mentales y nuestra imaginación significa enterrar los talentos que hemos recibido para crecer como personas en relación con Dios y con los demás. Significa ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz.”


El Santo Padre afirma: “La falta de transparencia en el diseño de los algoritmos, junto con la representación social inadecuada de los datos, tiende a mantenernos atrapados en redes que manipulan nuestros pensamientos y perpetúan y profundizan las desigualdades y las injusticias sociales existentes. El
desafío que nos espera no es el de detener la innovación digital sino el de guiarla, y ser conscientes de su carácter ambivalente.” “Corresponde a cada uno de nosotros alzar la voz en defensa de las personas humanas para que estos instrumentos puedan realmente ser integrados por nosotros como aliados. Esta
alianza es posible – dice León XIV- pero necesita fundamentarse en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación”. Afirma: “Todos estamos llamados a cooperar. Ningún sector puede afrontar por sí solo el desafío de guiar la innovación digital y la forma de gobernar la IA. Es necesario crear mecanismos de protección. Todas las partes interesadas -desde la industria tecnológica a los legisladores, desde las empresas creativas al mundo académico, desde los artistas a los periodistas y a los educadores- deben implicarse en construir y hacer efectiva una ciudadanía digital consciente y responsable.”


Colaboración Misioneras de la Inmaculada Padre Kolbe

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